jueves, 1 de noviembre de 2007

ANTAÑO HOGAÑO (17) Pan de muerto: Mexicanísima tradición






Nota: Como bien lo señala Cucúabuelita en el blog AH 16: ¡Salvemos al Mundo!, la naturaleza no juega, y ahora se ha ensañado con la querida República Dominicana a través de la Tormenta Tropical Noel que ha dejado a su paso huellas indelebles de destrucción.
Para nuestros familiares, amigos y el pueblo dominicano en general, un abrazo de solidaridad, deseando el pronto restablecimiento de las adecuadas condiciones de vida, para cada uno de ustedes.
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La panadería mexicana es muy extensa, sus influencias francesa, española -particularmente asturiana-, italiana, inglesa y norteamericana han creado un abanico de oportunidades al paladar, sin parangón en el mundo, al menos en mi mundo, que incluye no pocos países.

De los múltiples panes que elaboran los artesanos panaderos, ninguno es tan característico de nuestra idiosincrasia, como el "pan de muerto", mismo que nos permite mofarnos de la muerte y de ella, hacer un acto festivo.
Este pan, que se elabora en esta época, está íntimamente ligado a los días de muerto y específicamente a la idea prehispánica que los muertos viene en esta fecha a compartir nuestros alimentos.
Aunque la tradición del Día de Muertos es católica y data de la colonia española, la fecha coincide más o menos con el festejo del regreso de las almas de algunas culturas indígenas, que al fusionarse, han creado esta peculiar fecha, el primero de noviembre para los fallecidos pequeños y el dos para los fallecidos mayores.

Se tiene la creencia que la noche del día primero de noviembre para amanecer el dos, los fieles difuntos llegan a degustar los platillos y bebidas favoritas de su vida terrenal, por eso en recuerdo de sus seres queridos los mexicanos montan altares u ofrendas que se brindan con respeto, gratitud y amor.
Las ofrendas, consideradas como una forma de comunicación de las ánimas con los humanos, incluyen “calaveras” (versos cómicos referidos a la muerte de políticos o amigos), flores (cempasúchil), velas y veladoras, así como dulces (cráneos de azúcar, chocolate o amaranto), alimentos (agua, fruta, mole, camote, chilacayote), antojitos mexicanos y por supuesto el tradicional pan de muerto que supone un lazo vital con los antepasados.

Antes de los españoles, en las ofrendas había tamales (todavía en Yucatán ofrendan el mucbipollo), pero al darse el sincretismo cultural (unión, mezcla) los mexicanos adoptaron el pan para seguir sus rituales.

El pan se origina en la región central del país, pero progresivamente se ha extendido a todo la nación. Según algunas consideraciones, el pan de muerto ha desplazado casi por completo a otras variedades de panes tradicionales locales.

La receta para elaborar el pan es sencilla: harina, huevo, mantequilla, agua, un toque de naranja y fermentado lento - para garantizar el esponjado característico de la pieza- que tiene forma redonda, simbolizando una tumba; el núcleo, en la parte superior, representa la base del cráneo, y los adornos laterales, los huesos de las extremidades.

Como curiosidad, en la búsqueda de pan de muerto en google, encontramos 41 500 imágenes, alguna zoomorfas (forma de animal), otras antropomorfas ( forma humana), pero en general son redondos, porque el pan está dentro de la dualidad vida-muerte que no permite que nada termine.
En esta temporada, las panaderías venden durante varios días el llamado 'pan de muerto', el cual es una hogaza adornada con panes que semejan huesos, todo recubierto de mantequilla y azúcar. El pan, como lo conocemos ahora, no pudo ser elaborado en época precortesiana pues no había los elementos sustantivos para hacerlo, ni siquiera se podía hacer cuando llegaron los primeros españoles, su origen tuvo que ser posterior a la llegada de la harina de trigo, las vacas y las gallinas.

"Comer muertos es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar. El fenómeno se asimila con respeto e ironía, se desafía a la muerte, se burlan de ella comiéndola".
El pan de muerto ha resistido parcialmente la embestida del Halloween, festival pagano milenario, de origen celta, de las sociedades druidas, que en inglés antiguo significa víspera del día de los santos (all hallow’s even), que introducido en los Estados Unidos por emigrantes irlandeses, se ha diseminado por casi todo occidente.

Como resistencia de los hispanos a la aculturación (cuando se adquiere una nueva cultura, de forma involuntaria y a expensas de la cultura propia) y como contraofensiva transcultural, desde el 2005, les enviamos a los Estados Unidos, el “pan de muerto de Bimbo”, que se ha convertido en un favorito de los consumidores hispanos, y esta a la venta, por tres semanas, a partir del 15 de octubre de 2007.

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