sábado, 29 de agosto de 2015

TRAZOS AUTOBIOGRÁFICOS 04 1947

Nace Estercita, mi primera hermana, quien un año después fenece víctima de una enfermedad ahora conocida como prevenible. Ella no logró beneficiarsde de las inmunizaciones, pues aunque la vacunación de la tosferina ya existía en nuetro planeta, pues fue probada en las Islas Feroe desde 1925, no se dispuso de vacuna combinada contra la tosferina y la difteria hasta 1948, pero en México no fue sino hasta 1973 cuando se etablece de forma obligatoria, con la aplicación del DPT.



La casa de San Simón 115 solo estaba habitada en la planta baja, un local lo ocupaba Don Rodolfo, que auxiliado por su hermano Ricardo hacían labores de sastrería; otros dos locales eran para Adelita y sus hijos, en una vivían y en la otras establecieron un taller de alquiler de bicicletas, que mi papá ayudo a Román, el hijo mayor, a habilitar.
Cuenta la leyenda que nací en una accesoria que antes había sido pulquería, quizá de ahí mi aversión absoluta a las bebidas alchohólicas, porque no hay duda alguna, que soy un abstemio universalmente conocido.
A finales de ese año se acondiciona la segunda planta de la casa y nos instalamos plenamente en ella.


En ésta foto, además de mi madre, me acompaña mi abuelita paterna, Mamá Rosita, alta y de ojos claros, como correspondía a su origen asturiano.


Se puede apreciar en la foto a mi abuelita materna, Maurita, siempre con su imagen de enferma, pero sumamente cariñosa con mi madre, que era con mucho su hija menor y consentida absoluta. Según mi primo Pepe Luis, que también se aprecia en el grupo, de todos los nietos (33) yo era el "Betito mimado" de la abuela.


Esta foto fue tomada en el jardín de la entrada de la casa de mis abuelos paternos, mi lugar preferido para jugar durante toda mi infancia.

sábado, 22 de agosto de 2015

TRAZOS AUTOBIOGRÁFICOS 03 1946


Había quedado atrás la II Guerra Mundial, en nuestro País, en 1946, por cada mil nacían 46 y morían 18; la esperanza de vida al nacer era de 49 años, por tanto estadísticamente, al momento de escribir esto, ya estoy viviendo tiempo extra.
México con sus veintidos millones de habitantes se aprestaba al crecimiento, yo en  lo particular, gracias a los beneficios de la leche materna, como puede apreciarse, me dediqué  a adicionar kilos.                                                              





En mi carácter de hijo único, recibo constantemente una sobredosis de cariño y cuidado, como ejemplos Mamá Tete en el jardín callejero de la casa de mi abuelita Maurita en Obrero Mundial 806 de la Colonia Álamos;

Papá Mario en el patio interior de la casa de mi abuelo Papá Ricardo y mi Tía Tete, la hermana menor de mi padre, al pie de la buganvilia de la entrada de la casa de los abuelos Ricardo y Rosita, en Balboa 11, Colonia Portales.


Antes de cumplir mi primer año de edad, por fin doy mis primeros pasos en la Terraza de la casa de los Jaime Palacios, con tan solo una virtual protección de la balaustrada que la rodeaba.




lunes, 10 de agosto de 2015

TRAZOS AUTOBIOGRÁFICOS 02 1945






Nací el 5 de Diciembre de 1945, producto de parto intradomiciliario atendido por matrona, en el número 115 de la calle de San Simón, porción de tierra firme que emergía al sur de la laguna que rodeaba la ciudad de Tenochtitlán, en el barrio prehispánico de Ticumac (del vocablo náhuatl Ticomac, donde gobierna el Ticomecatl, en las flores y verduras).


Mis padres: Mario Jaime Palacios de 25 años y Ester Alarid Martínez de casi 18, contrajeron nupcias en el Distrito Federal, de donde ambos eran oriundos.

La casa, que mi padre empezó a construir a los 16 años, estaba asentada en la Ciudad de México, ahora Delegación Benito Juárez, en donde viví mis primeros años, fue derrumbada para dar paso a la calle prolongación de Cinco de Febrero; de tal forma que si sumamos el hecho de no haber nacido en un día festivo y de no contar con un inmueble para la posteridad, es fácil entender, que no vine al mundo predestinado para ser  un prócer.

México (1)



viernes, 7 de agosto de 2015

EL ABUELO QUE TODOS QUISIERAMOS SER O TENER

Ese abuelo es sin duda el insigne Dr. Fernando Rojas Mejía, si se necesitara una prueba aquí está: El hermoso escrito poético que dedicó a nuestra nieta en común, Zara, con motivo de su XV Aniversario y que me atrevo a publicar enmarcado en dos razones: Fernando fue y es mi Maestro de Blog y segundo, por compartir con él tan magnífico pensamiento, confesando que me hubiera gustado tener la capacidad para alcanzar tan alta cota literaria.