miércoles, 7 de noviembre de 2007

ALARID(os) XIa) EMIGRACIÓN SIRIO-LIBANESA








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Los inmigrantes árabes provenían de la histórica región de Siria, en el Asia Occidental, de una extensa zona que abarca Turquía, Siria, Palestina, Líbano, Jordania, Irak y la Península Arábiga.

Llegaron desde territorios ocupados por el imperio otomano desde la caída de Constantinopla en 1516 hasta 1917. Eran cristianos, musulmanes, ortodoxos y judíos.

La inmigración árabe latino americana se dio principalmente de tres países: Líbano, Palestina y Siria. Hoy se puede asegurar que se establecieron en todos los países del continente, los que viven en Argentina proceden de Siria, los árabes de Chile son en su mayoría palestinos y los que llegaron a México, República Dominicana y Colombia, libaneses.

La historia de Líbano se confunde con la de Siria, de la que siempre formó parte.

La inmigración masiva estaba respaldada por una cultura milenaria, pues descienden de los cananeos en su rama fenicia –el pueblo más comerciante del Mediterráneo antiguo- y fueron conquistados por todas las potencias mediterráneas y mesopotámicas, entre ellos los acadios, hyksos e hititas.

Dominados sucesivamente por asirios, egipcios, persas, babilónicos y griegos, formaron parte de la Provincia Romana, luego Bizantina, con aportes maronitas, drusos y fundamentalmente árabes, quienes los conquistaron desde el siglo VII, produciéndose el ascenso del Islam.

A lo largo de sus siete mil años de historia, los libaneses han sobrevivido a diferentes acontecimientos, unidos en torno a sus símbolos universales, destacando entre ellos los cedros milenarios, una amplia cultura, su arte culinario y una extraordinaria importancia al valor de la familia.

El fenómeno emigratorio se inicia a finales del siglo XIX y se extiende hasta principios del siglo XX, venían huyendo de la guerra y se quedaron para siempre.

Desde 1880 llegaron decenas de miles de sirios, libaneses y palestinos, sobre todo los dos primeros, época en la que se aventuraron a salir del Líbano, hacia América, principalmente a Estados Unidos, México y Brasil.

Las causas principales de la emigración fueron religiosas y económicas. Desde 1860, se habían dado disturbios que enfrentaron a los drusos y a los maronitas, cuando los primeros, a los que pertenecía el Emir, instigados por los turcos, y preocupados por la relativa autonomía de los maronitas, les asesinan.

Se habla de más de veinte mil muertos, frente a tal atrocidad, a petición del Papa Pío IX y solicitado por el Patriarca Maronita, intervienen potencias europeas: Francia, Inglaterra, Rusia y Austria, que organizan una expedición militar.

Existen testimonios que cuentan que los turcos maltrataban a los sirio-libaneses y trataban de mantener al pueblo ignorante y analfabeto para ejercer un control total sobre estos pueblos. Las montañas sirvieron de refugio a los cristianos. En 1861 Francia, que intervino a favor de los maronitas, obtiene la creación de la Provincia de Monte Líbano.

Los drusos, religión surgida del chiísmo, fue fundada en el SXI, considerándose islámicos, no obstante, la mayoría de los musulmanes no lo piensa así. Son monoteístas y creen en la reencarnación, no aceptan la poligamia, el consumo de tabaco, alcohol o cerdo.

En tanto que los cristianos maronitas son católicos del rito sirio, descendientes de los discípulos de San Marón, de donde toman su nombre, quien fundó esta religión a finales del SIV. San Charbel, venerado en México, era maronita.

La mayoría de los inmigrantes provenían de regiones empobrecidas, y su perfil dominante, era de hombres jóvenes y solteros, analfabetas, hijos de agricultores de las montañas, cuyos reducidos ahorros se gastaban en comprar el pasaje hacia América.

El principal destino de estos emigrantes era Norte América, seguido de Brasil, Argentina, México, Colombia, Venezuela y República Dominicana, países que representaban una protección contra todo tipo de persecución étnica y religiosa. Los primeros inmigrantes que llegaron a México, lo hicieron en pleno gobierno de Porfirio Díaz, en 1878, desembarcando en el Puerto de Veracruz.

La travesía del oriente medio hasta el trópico fue casi una epopeya, salieron de un puerto libanés, seguramente Beirut, cruzaron el mediterráneo, Chipre, Grecia, Francia y después Estados Unidos y México, en Norteamérica, para entrar al Caribe y penetrar Suramérica.

Debido a la invasión otomana, los emigrantes partían con un pasaporte turco, esto causó confusión en los países de destino en donde recibieron el alías de “turco”. Este sobrenombre aún se utiliza en algunos lugares para referirse a los sirio-libaneses. También se le llamaba “árabes” por el idioma que hablaban.

La primera oleada empezó trabajando de peones, pero al poco tiempo, en que aprendían a decir algunas palabras en español, como buenos descendientes de los fenicios, ya era pequeños comerciantes, en menos de tres décadas dominaban el comercio.

Llevaban su negocio a cuestas, pues la venta ambulante fue su principal actividad, vendiendo, casa por casa y pueblo por pueblo, mercería y mercadería, como cordones, telas y mercancías variadas, eso sí, con férrea voluntad y notable disciplina.

Inventaron el crédito con libretas, fiando productos que se pagaban por mensualidades. Este nuevo sistema de venta revolucionó el comercio, y estimulo el consumo.

Cuando llegan empiezan a organizarse en el país, abren pequeños comercios pero necesitan personas que les presten ayuda en sus almacenes, y al no confiar en los lugareños se ven obligados a pedir ayuda a sus familiares en el país de origen. Surgen entonces las llamadas “cadenas de ayuda”. El emigrante enviaba dinero o un pasaje para facilitar el viaje de un miembro de su familia. Al llegar, éste se ocupaba del negocio para así poder devolver el dinero que debía a su pariente.

A medida que fueron amasando fortuna empezaron a incursionar en actividades industriales, en la compra de tierras y ganados, de tal forma que para la tercera generación ya eran un grupo económico muy fuerte.

Envían a sus hijos a la universidad, principalmente a derecho y a medicina, diversificando su intervención en áreas económicas, políticas, científicas y culturales.

El abuelo de Cucúabuelita, Gerala Abdulaha Elías, llegó a México en 1909, proveniente del pueblo de Kartaba, Líbano, entró por Veracruz y se asentó en Jalapa, donde murió en 1972. Papá Yayo, como le decían sus nietos, tuvo que cambiar su nombre al llegar a México, a Gerardo Kuri Sara, cuando las autoridades portuarias al pedirle sus datos, escribieron lo primero que entendieron. Además de esto, la manera de construir el nombre en Líbano y en México era diferente.

Los migrantes, para entrar a México, no requerían de ningún otro documento que su pasaporte o permiso de viaje, y solo hoy de Kartaba, hay residiendo en México, alrededor de 300 familias, ocupando un sitio prominente la familia Kuri.

Un elemento toral, que se mantuvo constante al paso del tiempo, fue la preparación de comida libanesa y es de los pocos que aún se conservan. Había gente dentro del grupo que se dedicó a satisfacer por ejemplo el suministro de pan árabe, que preparaba en grandes cantidades y luego lo vendía a los paisanos, o la cría y matanza de carneros.

A casi 130 años de presencia, existen descendientes de libaneses en casi todos los rincones de la República Mexicana, totalmente asimilados a la cultura de nuestro país, en donde son muy exitosos, incluyendo un magnate, que es considerado el hombre mas rico del mundo. El ajuste ha sido recíproco, pues la sociedad receptora se benefició de este tipo de migración.

En 1962, con motivo de la inauguración del Centro Libanés, el presidente de México Adolfo López Mateos, pronunció la afamada frase “El que no tenga un amigo libanés, que lo busque”.

5 comentarios:

Samia dijo...

Saludos desde la ciudad de México.

Tope con su blog porque buscaba información sobre la migración libanesa en México...

Mi abuela era de Líbano, Nazira (o Nazareth) y llegó a Progreso a los 14 años...

Mucho de lo que dice en su post, me hizo recordarla.

Un saludo afectuoso

Solange dijo...

Hola.Mi nombre es solange y me gustaría obtener información sobre las migraciones libanesa en el siglo XIX hacia colombia, pues en estos momento estoy realizando un trabajo sobre dicho tema para la universidad.

Toda la informacion otorgada será bien venida.

Desde ya gracias por todo.

Solange.

Solange dijo...

Hola, para cualquier información sobre los inmigrantes libaneses del siglo XIX en colombia, por favor enviar a este correo scra@hotmail.com

Gracias.

Anónimo dijo...

Estudiante tunecino, estoy realizando una tesis de doctorado acerca del tema de la inmigración árabe en México.Toda información ofrecida (memorias- bibliografía...)sera importante para mí. Gracias
Por favor enviar a este correo: abouaichaasma@yahoo.fr

Humberto Jaime dijo...

Hola papá, gracias por dejar testimonio de nuestras raíces. Excelente además haberlo contextualizado con tal detalle.