sábado, 27 de septiembre de 2008

El Denodado Camino del Éxito: 04 INGVAR KAMPRAD: Visionario hombre de negocios Sueco


Imagen:forbes.com

1.- Sólo dejas de cometer errores mientras duermes. 2.- Divide tu vida en unidades de 10 minutos y sacrifica las menos posibles en actividades insignificantes. 3.- La burocracia complica y paraliza. La planificación en exceso es la principal causa de 'muerte corporativa'. 4.- Termina el trabajo que tienes pendiente cada día. Es el mejor somnífero. 5.- La felicidad no está en alcanzar tu objetivo, sino en el camino hacia el objetivo, así que quita la palabra imposible de tu diccionario. 6.- Reflexiona: si es bueno para nuestros clientes, lo será también para ti en el largo plazo.


Empresario sueco de 82 años de edad, casado en segundas nupcias, con cuatro hijos; fundador de IKEA - la mayor empresa de muebles y objetos de decoración a nivel mundial- residente en el Cantón de Vaud en Lausana, Suiza desde 1976; es el hombre mas rico de Europa, considerado en 2008 por la revista Forbes, como el séptimo mas rico del mundo por ser poseedor de una fortuna estimada en 31 000 millones de dólares -la mitad de la del hombre más rico del mundo, el norteamericano Warren Buffet de Omaha, Nebraska-.

Nació el 30 de marzo de 1926 en una granja llamada Elmtaryd, cerca del pequeño pueblo campesino de Agunnaryd –localidad que pertenece a la comunidad de Kronobergs Län -en la provincia de Småland, en el sur de Suecia, a unos 300 kilómetros de Estocolmo; región de tierra pobre para la agricultura y gente conocida por trabajadora, capaz de vivir con pocos medios y poseedora de una gran imaginación para sacar provecho a los recursos limitados de que disponen.

Desde que era un niño de siete años de edad tuvo su propio negocio, comenzó vendiendo cerillos a los vecinos, a los que visitaba en su bicicleta. Se enteró de que podía comprarlos muy baratos a granel en Estocolmo, para luego venderlas en el pueblo donde nació, empacados en cajas individuales a un precio muy bajo, pero obteniendo un beneficio justo.

A los 11 años compró su propia bicicleta con la venta de semillas. Con el dinero que recibió como regalo de su padre por el éxito en los estudios crea su propia empresa a los 17 años, en 1943, cuando de los cerillos, expandió el negocio con la venta de productos de uso cotidiano como bolígrafos, lápices, medias de nailon, relojes y billeteras; en tiempo de Pascua, pescado y en invierno adornos navideños, con anuncios en periódicos locales y reparto a domicilio de todo aquello que la gente pudiera necesitar y que ofrecía a buen precio.

El nombre IKEA lo formó con las iniciales de su nombre (I.K.) más la primera letra de Elmtaryd y Agunnaryd, la granja y el pueblo en los que se crió. Un par de años mas tarde, contrató un pequeño almacén y una línea telefónica y comenzó a imprimir un catálogo de ventas por correo, iniciando también la venta de muebles que repartía en un camión lechero de un amigo.

En 1951, se concentra en el negocio de los muebles asequibles, entonces ya tenía 10 empleados. Uno de ellos tuvo una idea que le ha reportado millones de utilidades: desmontar las patas de una mesa para permitir su transportación en coche, y para reducir los riesgos de daño durante el traslado. IKEA comenzó una nueva era en el embalaje y almacenamiento de muebles, pues al poder guardarse de esa forma, ocupaban menos espacio y los ahorros se tradujeron en precios más competitivos para sus clientes. Desde entonces Kamprad e IKEA inician una carrera ascendente hasta llegar a ser toda una institución en su país natal.

El éxito de sus iniciativas fue tan notable que el gremio de vendedores de muebles de Suecia presionó a los fabricantes para que no le suministraran productos y en las ferias nacionales más importantes del sector lo dejaron por fuera. Este clima de hostilidad contribuyó a que Ingvar Kamprad tomara una serie de decisiones que marcarían el futuro de IKEA: Diseñar y fabricar sus propios muebles y salir al exterior para comprar materias primas e inaugurar nuevos puntos de venta.

En 1963 se inaugura la primera gran tienda IKEA en Älmhult (Suecia), dos años después se abre el buque insignia de IKEA en Estocolmo, una tienda, de 45.800 m2, llena de funcionalismo y luminosidad, con un diseño circular inspirado en el Museo Guggenheim de Nueva York. El éxito generó enormes problemas de capacidad para atender a los clientes. Al abrir el almacén y permitir que los clientes se sirvieran ellos mismos, surgió una parte importante del concepto IKEA.

La primera tienda IKEA fuera de Suecia, fue establecida en la vecina Noruega, en las afueras de su capital Oslo. Posteriormente en Dinamarca y a partir de 1973 se lanza a abrir primeras tiendas fuera de Escandinavia en los países más representativos de Europa, inaugurando otra mas en Zurich con lo que comenzó a conocer todo lo que Suiza podía ofrecerle en el terreno personal y empresarial.

En 1975 incursiona en Australia y en 1985 en los Estados Unidos, en 1998 en China y en 2000 en Rusia. En 1986 deja la dirección de la compañía y la delega en sus hijos, asumiendo el cargo de asesor.

En la carrera empresarial de Kamprad ha tornado las crisis en oportunidad a fuerza de tozudez, como el primer boicot que sufrió en 1955 en su país, el de 1980 en Alemania, cuando la legislación prohibió el uso de plástico PVC por considerarlo contaminante, que IKEA utilizaba para el embalaje de sus productos, la salida: Cambió a embalajes “verdes” y desarmó a sus críticos, iniciando una política de desarrollo sostenible, combinando el desarrollo económico con la responsabilidad social medioambiental, que ahora se refleja con un trabajo colaborativo con la Universidad de Göteberg, Suecia para identificar materiales que cumplan las estrictas normativas ambientales.

Pese a su fortuna multimillonaria, su estilo de vida es sobrio y austero ya que no le gustan los lujos y valora la humildad. Vuela en aerolíneas de bajo costo, se aloja en hoteles baratos, cuando conduce lo hace en su Volvo de 18 años de antigüedad, llegando incluso a utilizar el transporte público, tomando el metro para ir a trabajar. No se permite extravagancias de adinerado, como algunos de sus colegas magnates, que muestran refinado gusto por la alta cocina y el buen vino, poseen hasta tres violines Stradivarius como Bernard Arnault; o son propietarios de equipos profesionales de fútbol, de aviones Boeing, yates, mansiones en varios países o tienen a mano tres millones de euros para comprarse cualquier capricho que les pase por la cabeza como Román Abramovich. Esta forma de ser ha llevado a algunos a considerarlo sumamente tacaño, pero su frugalidad también le sirve para hacer donaciones filantrópicas, como demuestra el haber sido galardonado con el Premio Mundial Economía por la Universidad de Kiel, por su contribución a la sociedad.

Sus dos batallas interiores, que lamenta muchísimo, son el haber formado parte en su juventud de grupos nazis y haber sufrido de alcoholismo, adicción que lo laceró durante 30 años. “Fue una gran estupidez de mi juventud y creo que jamás terminaré de arrepentirme lo suficiente”, narra en el libro “Leading by Design: The IKEA story” publicado en 1988.

Ingvar Kamprad, 65 años después de haber fundado la multinacional Ikea, actualmente con sede en Holanda, es el mayor vendedor de muebles del mundo, con 583 millones de visitantes, da trabajo fijo a más de 100.000 personas en el mundo y posee tiendas en 44 países, todo lo cual no permite regatearle la gloria de ser un triunfador, porque sus productos persiguen tres objetivos: precio asequible, diseño y funcionalidad, reforzando la calidad ya que ofrece una garantía de 10 años en la mayor parte de los 12 000 artículos que tiene en su surtido.

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