sábado, 29 de marzo de 2008

IMÁGENES Y SONIDOS DE LOS JAIME VILLASEÑOR 059 RAFAEL HÉCTOR VILLASEÑOR LAFARGA: Con nada se puede olvidar

Para mi suegro, marzo era un mes festivo pues celebrábamos su cumpleaños.

El nació el 31 de marzo de 1919, por avatares familiares, en el Barrio del Calvario de la Ciudad de Usulután, Capital del Departamento del mismo nombre en la República de El Salvador, tercer hijo de una familia de cinco hermanos; de padre originario de Guadalajara y madre de San Ignacio, Sinaloa, México.

Ahora para nosotros, marzo en un mes luctuoso, pues este 29 de marzo se conmemoran siete años de la trágica muerte de Don Rafael Villaseñor, acaecida en el 2001, hecho que aún no se asimila totalmente, porque no se ha llenado el gran vacío que dejó entre los muchos que lo queríamos y con nada se puede olvidar.

Fue un gran hombre, querido por todos, muy aceptado y de fácil integración social, siempre dispuesto a ayudar a todo el mundo, tratárase de quien se tratara. Por ejemplo, en 1998, con motivo del Huracán Mitch que azotó Honduras, recopiló víveres, medicamentos y ropa, que me dio para que se lo hiciera llegar a los más necesitados de ese momento. Este es solo un ejemplo de su alto altruismo.

Su vena artística era proverbial, tocaba muy bien la guitarra, incluso fue maestro de ese instrumento, casándose con una alumna en Jalapa, Veracruz, en donde nacieron sus tres primeros hijos, entre ellos Cucú abuelita. Además fue un cantante muy festejado, siempre cantaba y lo hacía muy bien; jamás omitía “La Feria de las Flores”.

Gano un concurso de karaoke en la Ciudad de México y actuaba como Tenor y primera voz en el Coro Hilos de Plata de la Clínica 15 del Seguro Social, pues era un paciente sui generis, que llevaba relación no solo con su Médico Familiar, sino con los Jefes de Departamento Clínico y en general con todo el personal, quienes lo invitaron al grupo coral.

Cuando radicábamos en San Salvador, Cucú compuso una Canción en honor a su padre, que tituló “Canto a El Salvador”, en el contexto, desde la tierra que a mi padre vio nacer.


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Padre ejemplar y en muchas ocasiones buena madre. Además como abuelo, muy cercano a sus nietos, a todos los protegió y ayudó. En el caso de nuestros hijos, fue pieza clave en la edad adolescente de los tres.

A todos asignaba un “pass word”, que habitualmente les quedaba para siempre. Algunos familiares y amigos, aún conservan su sobrenombre. Por su parte él era conocido como el güero, el abuelo, Don Rafa, Águila Negra y Mr. Magoo, siendo estos dos últimos sus favoritos.

Cuando le pedí la mano de su hija, me contestó con gran sabiduría, la que desde entonces es para mí una frase célebre: “Ya pensó Humberto, zapatos, zapatitos, zapatotes¿?”, evidentemente haciendo alusión al grado de compromiso que conllevaba esa decisión. Ocioso es decir, que desde entonces he comprado muchos pares de zapatos.

Tenía expresiones muy características, cuando quería terminar un tema y no aceptaba mayor discusión, decía “san se acabó” y cuando comunicaba una noticia importante o hablaba de un tema al que habría que prestarle la mayor atención, expresaba “esto está que arde”.

Sabíamos que su infancia, adolescencia y edad adulta joven fue muy feliz, pues nos contaba de cuando vivía en “El Buen Tono” y cuando trabajaba en “El Canelo”, un rancho en el Estado de Tamaulipas.

Un buen día, sin mas, resultó mi compadre y así nos tratábamos. Lo invité a Colombia, en donde disfrutó de lo lindo, compartió con Cucú y fue, sin excepción, universalmente bien aceptado, al grado que lo nombraron “Dama diplomática mexicana honoraria”.

A mi hija Lizther, le pidió le trajera de Dominicana una bebida llamada “mamajuana”, que dicen los conocedores es afrodisíaca, por supuesto que para un amigo suyo, poco tiempo después de recibirla, acusaba síntomas de intoxicación ¿imaginan como estaría su “amigo”?.

La última vez que lo vi, cuando ya tenia 18 años al revés (81) me dijo: ¿Humberto piensas vender tu terreno?, a pesar que le dije que no, insistió, véndeme unos dos metros, quiero que ahora que muera me lleven allá, no compadre, no pienses en eso, estas todavía muy bien. Dos meses después desapareció de este mundo, sin embargo hubo indicios de transcomunicación instrumental, que mas que una experiencia extrasensorial quizá fue producto de un duelo incompleto.

Cucúabuelita envía a su Papá el siguiente pensamiento:

Cómo pedirle al sol que no alumbre,
cómo pedirle a la tierra que deje de girar,
cómo pedirle a la estrella que no brille
cómo pedirle a mis ojos que dejen de llorar.

Si se me fué mi padre adorado,
aquel al que nunca he dejado de amar,
si habiendo salido en busca de una fiesta,
encontró, la inexorable siesta,
de la eternidad.

Los ríos se desbordaron
Por el llanto que de mis ojos,
jamás dejó de brotar ,
y no lo pude remediar.
Y a siete años de su ausencia,
ni las artes ni la ciencia,
con nada lo puedo olvidar.

Lo único que me consuela es,
si acaso, cuando la luna aparece
poderle preguntar
si fue llamado a dirigir a los coros
de las voces celestiales
que cantan en el más allá

Padre, padre
canta para mi en mis sueños ,canta pero canta ya,
Padre, padre, canta para mí en mis sueños

Canta pero hazlo ya.!



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