jueves, 11 de octubre de 2007

ANTAÑO HOGAÑO (15) Exclusión social en salud


EXCLUSIÓN SOCIAL EN SALUD
El gran desafío de política pública, es garantizar a todos los ciudadanos un nivel básico de protección social en materia de salud, en condiciones adecuadas de calidad, dignidad y oportunidad, sin que la capacidad de pago sea un factor restrictivo.

Infortunadamente, hay un número creciente de personas que no pueden satisfacer sus necesidades esenciales en salud, ni participar en el desarrollo de su comunidad, es decir están excluidos.

Los gobiernos tienen la obligación de caracterizar la brecha en salud, midiendo incidencia, intensidad y severidad de la exclusión poblacional, pues no solo hablamos de la exclusión total de personas o grupos, también pensamos en las exclusiones cotidianas, en donde se regatean las prestaciones en una forma de exclusión parcial.

La exclusión social en salud puede ser por: Inexistencia de cobertura, insuficiencia de recursos, impedimento de acceso, restricción en la oferta de prestaciones, extemporaneidad de la atención, interrupción del seguimiento, inadecuación de los procedimientos e inconformidad por el trato recibido.
Es decir, técnicamente se afectan ocho dimensiones de la calidad:

                                                                         1. Universalidad
                                                                         2. Disponibilidad
                                                                         3. Accesibilidad
                                                                         4. Integralidad
                                                                         5. Oportunidad
                                                                         6. Continuidad
                                                                         7. Resolutividad
                                                                         8. Aceptabilidad
El ideal en protección es la UNIVERSALIDAD, todas las personas, todas las prestaciones, en servicios, que den respuesta continua e integral a las necesidades o problemas de salud. La exclusión puede ser por falta de cobertura de agua, alimentación, vivienda, alfabetismo, empleo y por supuesto de servicios sanitarios.

El grado de suficiencia en la asignación y distribución de recursos, humanos, físicos, técnicos, materiales y financieros, determina la DISPONIBILIDAD, que puede verse trastocada por carencia o desperdicio.
Personas o procedimientos pueden ser excluidos por limitación en la ACCESIBILIDAD, debido a barreras geográficas, culturales, administrativas, étnicas, económicas, idiomáticas, de género, educacionales, sociales y/o por violencia.
La restricción en la variedad de las prestaciones y la fragmentación de los planes de atención, son otra forma muy común de exclusión, porque no siempre se caracterizan por su INTEGRALIDAD, de tal forma que la atención es incompleta.

El tiempo de respuesta útil, por listas de diferimiento o tiempos de espera exagerados, atenta contra la OPORTUNIDAD y excluyen personas de la atención a tiempo.
La falta de seguimiento, durante todo el proceso salud-enfermedad, se manifiesta por atención episódica, rechazos, retenciones, referencias injustificadas e inadecuadas, que se alejan de la CONTINUIDAD.

La inhabilidad técnico-científica, de un profesional o de un sistema de salud, puede traducirse en procedimientos incompletos, no indicados, mal protocolizados, con tecnología obsoleta que atentan contra la eficacia y por ende resultan en una RESOLUTIVIDAD excluyente.
La consideración del trato otorgado, por falta de respeto, de seguridad y cortesía, la ausencia de información, esmero y comodidad, o cualquier trasgresión de la dignidad se convierte en una experiencia desagradable en la relación con el servicio, que disminuye la ACEPTABILIDAD, y generalmente, por insatisfacción, lleva a una forma curiosa de exclusión: la autoexclusión.
En síntesis, la exclusión total de la protección social en salud, es cuando personas o grupos quedan al margen de los servicios sanitarios, en tanto que la más frecuente y mimetizada, es la exclusión parcial, en donde procedimientos quedan fuera de las prestaciones, por problemas de disponibilidad, accesibilidad y calidad.

EXTENSIÓN DE LA PROTECCIÓN SOCIAL EN SALUD

La respuesta a la exclusión debe caracterizarse por propuestas técnicamente factibles, políticamente viables, geográficamente accesibles, económicamente sostenibles, culturalmente aceptables y éticamente loables de protección social en salud.






PATOLOGÍAS DE LA INCLUSIÓN

a) Inclusión excluyente

Inclusión de personas o grupos a una prestación tan onerosa, que obliga necesariamente a desatender a otros, en aspectos verdaderamente básicos, por ejemplo personas que reciben, en un ambiente de recurso limitado, privilegios injustificados de un bien común.


b) Inclusión paradójica

Inclusión de un aspecto secundario, que al unísono excluye de algo principal, por ejemplo recibir consulta pero también la prescripción de un medicamento extremadamente caro, que el usuario no puede comprar. Otro más focalizado, puede ser, cuando uno de nuestros familiares es atendido gratuitamente por un colega, pero nos vemos obligados a comprarle un regalo más caro, que lo que sería el precio de la consulta.


c) Inclusión aparente (subsidio a la no demanda)

Inclusión teórica de personas o grupos, con barreras administrativas que impiden hacer efectivo el derecho. Por ejemplo, afiliación in situ de poblaciones indígenas, sin servicio expreso accesible.


d) Accesibilidad programática

Cuando se trabaja para los Programas y no para las personas. Son los programas los que determinan, de qué, cuanto y cuando debe enfermarse la población.

Si no se tiene exactamente eso y nada más que eso, no hay respuesta posible, porque la programación no se basa en las necesidades de la población.

e) Accesibilidad paradójica

Acceden más, los que tienen menos problemas. La oferta se orienta a lo más simple y no tiene respuesta para lo más complicado.

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